Las figuras de los reposteros y su relación con la caballería

Un repostero es un paño rectangular con representaciones de emblemas heráldicos de las familias nobles.

El tapiz repostero surgió a partir del siglo XII, aunque las representaciones de este tipo vienen de antes, el siglo VI. En esa época se organizaban justas para las familias nobles, que animaban los eventos sociales de este estamento.

Se trata de representaciones pictóricas con una determinada simbología. El uso del emblema permitía que, en la edad media, la gente, incluso los más humildes en la edad media (quienes no sabían leer), pudiera identificar la hidalguía. En este sentido funcionaba como el logotipo de una empresa actual.

Además, los emblemas servían para reconocer a los caballeros en el combate. Los escudos familiares se pintaban en las armaduras de los contendientes para poder distinguirlos.

Cuando se convierte en hereditario, el blasón se acaba por transformar en símbolo de linaje y ascendencia. Se acaban por convertir en medio de cohesión entre miembros de un linaje, así como en un elemento de reconocimiento entre iguales.

Adoptar un emblema en concreto era una tarea que requería excesivo cuidado en una sociedad cargada de simbolismo y religiosidad; más aún cuando debía representar un linajeLos cientos de miles de figuras heráldicas pueden clasificarse en varios apartados según sus figuras, que pueden ser geométricas, o estar basadas en el bestiario, la naturaleza, heroicas o en las actividades sociales. Estas últimas fueron predominantes en España.

Para el caso español encontramos un mayor número de reposteros en las regiones castellana, vasca y catalana. Además, existen unos motivos que se repiten más que otros en las representaciones heráldicas. Por lo tanto, aunque había una gran cantidad de figuras, la mayoría de los blasones utilizaban tan solo unas pocas (sobre todo borduras, castillos, bandas, estrellas, leones o árboles).

La relación del tapiz y el repostero viene de lejos, pues se empezó a colocar en la parte exterior e interior de las fortalezas, así como en los campamentos para identificar las tiendas de los nobles y los reyes. Estos tapices se fabrican en tejido o paño, y en terciopelo, seda, raso, oro, plata etc.

Hoy en día, estos emblemas se sitúan, sobre todo, en Ayuntamientos y otras instituciones públicas, aunque hay familias que siguen requiriendo un emblema de este tipo.